Cuando la comida y el vino se combinan para crear un sabor mayor que la suma de sus partes, los franceses lo llaman “Mariage” (Matrimonio). Domina estas cinco reglas para crear combinaciones excepcionales en casa.
Regla 1: combina los colores
El punto de partida más fácil es combinar por color:
- Ingredientes blancos (aves, pescado blanco, queso de cabra) = Vino blanco
- Ingredientes rojos (carnes rojas, atún, guisos ricos) = Vino tinto
- Ingredientes rosados (salmón, gambas, prosciutto) = Vino rosado
Regla 2: combina por origen (mismo terruño)
Lo que crece junto, va junto. Los maridajes clásicos incluyen Parmigiano-Reggiano italiano con un Chianti toscano, o queso de cabra del Valle del Loira con Sancerre Sauvignon Blanc.
Regla 3: equilibra peso e intensidad
Los bocados ligeros (ensaladas, crudo) necesitan vinos ligeros. Los platos pesados y grasos (cordero asado, guisos) exigen tintos audaces y con altos taninos.
Regla 4: combina acidez y grasa
Los platos con alto contenido graso necesitan vinos de alta acidez para cortar la grasa y refrescar la boca.
Regla 5: combina la salsa, no solo la proteína
Un pollo asado con limón y hierbas combina mejor con un blanco fresco, mientras que el mismo pollo con una reducción de vino tinto necesita un tinto medio.

