Aunque “vino y queso” es una frase legendaria, las combinaciones aleatorias pueden chocar, causando sabores metálicos o excesivamente amargos. Aquí te mostramos cómo combinar cuatro familias estándar de queso con sus compañeros de vino ideales.
1. Corteza florecida (Camembert, Brie) & Chardonnay cremoso o Pinot Noir ligero
Los quesos ricos y fundentes recubren la boca. Combínalos con un Chardonnay con roble que refleje su textura mantecosa, o un Pinot Noir afrutado para levantar el paladar.
2. Queso duro y añejo (Comte, Parmigiano) & Tinto medio a completo
Los quesos añejos y de sabor a nuez, llenos de cristales de proteína umami, combinan fácilmente con tintos estructurados como Cabernet o Chianti. La sal del queso doma los taninos secos del vino.
3. Queso azul (Roquefort, Gorgonzola) & Vino de postre dulce
Combinar queso azul intensamente salado y picante con Sauternes dulce o Tawny Port crea un contraste famoso. La dulzura doma el aguijón agudo del moho.
4. Queso de cabra fresco (Chèvre) & Sauvignon Blanc
El queso de cabra tiene una acidez brillante y herbácea. Combinarlo con un Sauvignon Blanc altamente ácido y herbal crea una armonía refrescante.

